BARCOS RADIOCONTROL

Los barcos o veleros radiocontrol son, como su propio nombre indica, naves a escala que están accionadas por control remoto por un conductor que utiliza un mando para ello, y que por supuesto, no se encuentra a bordo. La mayoría de ellos funcionan a través de una batería recargable que puede tener una autonomía de minutos o de horas, dependiendo de la potencia de la misma.

El procedimiento o forma de funcionamiento es por tanto similar a la que tienen los coches, aviones y helicópteros de radiocontrol, el aparato atiende a las ordenes del instructor gracias a un transmisor que incorpora, y que mediante ondas electromagnéticas, determina los movimientos y la dirección que debe tomar el barco.

Hay muchos tipos y modelos de barco radioncontrol, pero los más solicitados por los coleccionistas son los de tipo bélico o los históricos, que abarcan modelos de veleros que han sido utilizados por el hombre a lo largo de la historia. Por ejemplo, los galeones se han hecho muy populares en los últimos años gracias al empuje y la repercusión de películas como “Piratas del Caribe”; de esta forma, el usuario puede recrear los barcos que utilizaban los bucaneros, su forma de navegación y sus detalles de construcción. La mayoría de estos barcos históricos vienen pintados a mano y con todos los detalles de la época, desde la bodega hasta los cañones. Suelen contar con dos motores para poder navegar con rapidez y facilitar los movimientos tanto a la derecha como a la izquierda.

Los barcos radiocontrol pueden tener un rango de alcance hasta los cien metros aproximadamente. Su tamaño no suele sobrepasar los cincuenta centímetros tanto de longitud como de anchura, y la altura alcanza en ocasiones los veinte centímetros. En cuanto a la batería, esta puede ser tanto de litio (que se carga en la red eléctrica) como de pilas, en cuyo caso la mejor opción es adquirir un cargador para poder obtener más tiempo de autonomía. Todos los barcos llevan una antena para poder captar las ondas electromagnéticas, y hay que asegurarse cuando se van a utilizar que está debidamente enroscada y extendida, ya que si no es así podrían dañarse los circuitos transmisores.

Hay ciertos consejos a seguir para que el barco radiocontrol se mantenga en perfectas condiciones tras su uso y disfrute; por ejemplo, si al terminar de pilotarlo vemos que tiene dentro agua, hay que sacarlo inmediatamente del agua, cuidando que el líquido no haya entrado en contacto con los circuitos. Cuando se haya retirado toda el agua hay que revisarlo cuidadosamente hasta encontrar la grieta o rotura que haya causado la inundación. Para no perder la cobertura del radio control, es importante realizar los recorridos paralelos a la orilla, ya que si fallara en algún momento, así seria más fácil recuperar la conexión o el barco.

No se recomienda su uso en piscinas, a menos que sean olímpicas, siendo su mejor escenario para ser pilotados tanto un río como un largo, eso si, elegir aquellos que no tengan corrientes de agua que puedan arrastrar o hundir el barco. Hay que cuidar al máximo sobre todo las hélices, por lo que se debe estar seguro de que se navega en un entorno libre de obstáculos, ya que si el barco tropieza con alguno es posible que la hélice o hélices se dañen y vaya a la deriva, o incluso puede llegar a hundirse. Por eso, no es aconsejable tampoco dejar que los niños jueguen con estos aparatos o al menos deben estar supervisados siempre por un adulto.

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